La temporada de precipitaciones en Cundinamarca se extenderá hasta mayo, generando preocupación por su impacto en la producción agrícola y las condiciones de los suelos en zonas rurales.
Frente a este panorama, la Gobernación puso en marcha una serie de medidas preventivas dirigidas a los campesinos, enfocadas en reducir los riesgos asociados al exceso de agua en cultivos y terrenos.
Desde la Secretaría de Agricultura se hizo un llamado a reforzar los sistemas de drenaje, con el fin de evitar encharcamientos que puedan afectar las raíces y deteriorar la productividad. También se recomendó implementar coberturas vegetales para proteger el suelo y conservar su estructura.
Otra de las claves está en la planificación. Las autoridades sugieren ajustar los calendarios de siembra y cosecha de acuerdo con el comportamiento de las lluvias, una estrategia que podría marcar la diferencia entre pérdidas y estabilidad en la producción.
El monitoreo constante de los cultivos es otro punto crítico. Detectar a tiempo afectaciones por humedad o enfermedades puede ayudar a tomar decisiones rápidas y reducir impactos mayores.
Además, se insistió en la importancia de mantener comunicación permanente con los organismos de gestión del riesgo, reportar emergencias y seguir las alertas climáticas oficiales.
Con estas acciones, el departamento busca fortalecer la capacidad de respuesta del sector rural y mitigar los efectos de una temporada invernal que ya comienza a sentirse con fuerza.
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