Su creadora, la diseñadora británica Leslie Scott, ideó Jenga hace cerca de 40 años mientras vivía en África, donde jugaba con sus hermanos a apilar piezas de madera en una torre. Cada nivel tenía tres bloques y el reto consistía en retirar uno para colocarlo arriba sin hacerla caer.

 

Lo que comenzó como un juego casero se convirtió en un proyecto empresarial en 1983, cuando Scott decidió comercializarlo en el Reino Unido. Para lograrlo pidió préstamos y presentó el producto en una feria de juguetes en Londres. Sin embargo, no recibió pedidos y quedó endeudada, un golpe que estuvo a punto de frenar el sueño.

 

A pesar del fracaso inicial, la diseñadora siguió buscando oportunidades hasta que la compañía canadiense Irwin Toy compró la licencia para producir el juego. Scott defendió el nombre Jenga, palabra que proviene del swahili y significa “construir”, un concepto que reflejaba la esencia del reto.

 

Desde entonces, el juego se transformó en un fenómeno global. Cerca de 100 millones de unidades se han vendido en todo el mundo, consolidando a Jenga como uno de los juguetes más exitosos de las últimas décadas y como ejemplo de perseverancia detrás de una idea sencilla.