La decisión fue adoptada por mayoría de dos votos contra uno. El magistrado ponente, Manuel Antonio Merchán, argumentó que las interceptaciones telefónicas que sirvieron como base para las investigaciones fueron obtenidas de manera irregular, sin cumplir los requisitos legales de autorización judicial, por lo que se consideraron pruebas ilícitas.

 

Al excluirse esas grabaciones, el Tribunal concluyó que el proceso perdió sustento probatorio suficiente para mantener la condena. 

 

Además, se señalaron errores en la valoración de los testimonios y en la interpretación de las pruebas presentadas por la Fiscalía. La magistrada María Leonor Oviedo salvó su voto, al considerar que las pruebas sí acreditaban responsabilidad penal.

 

Con este fallo, el expresidente Álvaro Uribe Vélez recupera su condición de inocente y se cierra, por ahora, uno de los procesos judiciales más mediáticos en la historia política de Colombia.