La cumbre, encabezada por mandatarios de Egipto, Turquía, Qatar y Estados Unidos, logró consolidar un cese definitivo de hostilidades tras meses de intensos combates.

 

El pacto incluye la detención inmediata de las acciones militares, el ingreso controlado de ayuda humanitaria y la liberación de rehenes y prisioneros, lo que ha generado un respiro para la población civil.

 

Miles de familias han comenzado a recibir asistencia médica, alimentos y servicios básicos tras semanas de bloqueo y violencia.

 

Sin embargo, el acuerdo enfrenta desafíos críticos. Aún no se ha definido quién gobernará Gaza ni bajo qué estructura política.

 

Además, persisten dudas sobre el desarme de Hamás y las condiciones para una retirada completa del ejército israelí del enclave palestino.