El hecho ocurrió el pasado fin de semana durante el tour “+Pretty +Dirty World Tour”. Maluma interrumpió la música y, desde el escenario, expresó su preocupación por la salud auditiva del bebé, a quien estimó de un año de edad. Señaló que los altos niveles de sonido podían causar daños irreversibles y calificó la acción como un acto de irresponsabilidad.

 

Su intervención fue grabada por asistentes y se viralizó en redes sociales, generando un amplio debate. La mayoría de los comentarios respaldó la postura del artista, apoyándose en advertencias de la Organización Mundial de la Salud y la Academia Americana de Pediatría, que alertan sobre los riesgos de sonidos superiores a 85 decibelios.

 

El caso reaviva la discusión sobre la necesidad de establecer políticas claras en conciertos y eventos masivos respecto al ingreso de menores, priorizando su bienestar y seguridad.