La propuesta de dividir el planeta en 24 franjas horarias surgió en 1879 gracias al astrónomo canadiense Sandford Fleming, quien propuso ajustar el tiempo según la rotación terrestre. Su idea fue aceptada cinco años más tarde durante la Conferencia del Meridiano en Washington. Sin embargo, en la práctica, los países han hecho múltiples adaptaciones a lo largo del tiempo.

 

Mientras que en China todo el país funciona con la misma hora oficial, a pesar de su enorme tamaño, en Australia hay regiones que se diferencian entre sí por apenas 30 minutos. En América del Sur, Colombia y Venezuela, en momentos históricos diferentes, han llegado a retrasar su reloj para ahorrar energía, y Nepal estableció su propio huso con una diferencia de 45 minutos respecto al de la India.

 

El reloj global, aunque basado en la ciencia, también responde a intereses humanos.