El Congreso comenzó a estudiar la llamada Ley Huellas Vivas, un proyecto que plantea modificar el Código Nacional de Tránsito para reconocer formalmente a los animales atropellados como víctimas viales.

 

La propuesta busca garantizar atención veterinaria inmediata y evitar que perros, gatos y fauna silvestre queden abandonados tras un accidente.

 

Hoy, cuando un animal es arrollado, los costos de su atención recaen en ciudadanos, rescatistas o fundaciones que operan con recursos limitados. El proyecto propone que el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT) cubra gastos médicos, quirúrgicos, farmacéuticos y hospitalarios, replicando el esquema que ya protege a personas involucradas en siniestros viales.

 

La iniciativa es liderada por el representante a la Cámara Camilo Londoño y cuenta con respaldo multipartidista. Sus impulsores argumentan que la medida no equipara los derechos de animales y humanos, sino que crea una respuesta institucional frente a una realidad frecuente en las vías del país.

 

El debate también se centra en los retos financieros y operativos que implicaría ampliar la cobertura del seguro. Actualmente, el SOAT cubre atención médica, transporte y otros gastos derivados de accidentes de tránsito con topes definidos. Incluir a los animales exigiría ajustes técnicos al sistema y una redefinición del rol de aseguradoras y entidades del Estado.