Emergencia en la vía Mosquera–La Mesa: inestabilidad del terreno impide reapertura total
Las autoridades mantienen cierres y paso restringido en varios tramos mientras continúan las labores intensivas de remoción tras los derrumbes.
La vía Mosquera–La Mesa continúa operando bajo condiciones críticas pese a los avances en la atención de los deslizamientos registrados en las últimas horas. Aunque ya fueron evacuados más de 70 vehículos que quedaron atrapados, la reapertura total del corredor sigue sin una fecha definida.
Durante la jornada más reciente, se logró retirar los últimos automotores que permanecían bloqueados en el sector de Curubital, uno de los puntos más afectados. Sin embargo, la prioridad ahora se concentra en la remoción de grandes volúmenes de lodo y material que siguen descendiendo debido a la inestabilidad del terreno.
En la zona trabajan más de 40 equipos, entre maquinaria pesada y volquetas, en una operación articulada entre el Instituto de Infraestructura y Concesiones de Cundinamarca (ICCU) y la concesionaria DEVISAB. Las labores se desarrollan de manera continua, incluso en horas de la noche, gracias al apoyo de luminarias y personal técnico desplegado en los frentes activos.
Los puntos más críticos se mantienen en los kilómetros 98, en Curubital, y 96+600, en Chantilly, donde las condiciones del suelo dificultan el avance. A esto se suman cierres totales en sectores estratégicos como el kilómetro 105, en La Y de la Virgen (Mondoñedo), y el kilómetro 66 en la conexión hacia La Mesa–El Colegio.
Por ahora, únicamente se permite el paso a un carril en los kilómetros 72 y 74, en el sector Pantanos, y solo para residentes, lo que limita considerablemente la movilidad en la zona.
Ante este panorama, las autoridades reiteran el llamado a utilizar rutas alternas, entre ellas los corredores por Viotá, El Colegio y Chusacá hacia Soacha, así como el trayecto por La Gran Vía, Cachipay, Zipacón y Cartagenita.
La continuidad de los trabajos y una eventual habilitación completa de la vía dependerán de factores como las condiciones climáticas y la estabilidad de la montaña, que siguen siendo inciertos.
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