La bioeconomía impulsa nuevos ingresos en el campo colombiano
Transformar residuos en oportunidades y agregar valor a la producción agrícola son claves de la bioeconomía, un modelo que gana terreno en Colombia y fortalece los ingresos rurales sin afectar el ambiente.
En la práctica, la bioeconomía implica transformar frutas en mermeladas o pulpas, utilizar estiércol para producir biogás o convertir residuos de cosecha en abonos orgánicos. De esta manera, se reducen las pérdidas, se aprovechan mejor los recursos disponibles en las fincas y se generan nuevas fuentes de ingreso para los productores.
Colombia, gracias a su amplia biodiversidad, tiene un alto potencial para desarrollar este modelo en sectores como biofertilizantes, alimentos funcionales con propiedades nutricionales especiales, aceites esenciales, concentrados naturales e incluso insumos para la industria cosmética. Además, impulsa la economía circular, donde los desechos de una actividad se convierten en materia prima para otra.
Para comenzar, los expertos recomiendan que los productores identifiquen los subproductos que generan en sus predios y evalúen opciones sencillas de transformación. También es clave articularse con asociaciones, cooperativas o emprendimientos rurales que ya trabajen en procesos de agregación de valor.
Antes de lanzar un nuevo producto al mercado, se deben revisar los requisitos sanitarios y de comercialización vigentes. En este proceso, la capacitación juega un papel fundamental. Entidades como la Agrosavia, Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria, ofrecen plataformas digitales, asistencia técnica y talleres dirigidos a campesinos y emprendedores rurales interesados en innovar y fortalecer sus proyectos productivos.
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