Del desecho al negocio
El estiércol se convierte en motor económico del agro colombiano
El estiércol dejó de ser visto solo como un residuo del campo y hoy se perfila como un recurso con alto potencial económico, ambiental y social para los productores rurales.
En distintas regiones del país, productores agropecuarios están transformando el estiércol en una materia prima valiosa. Su uso ya no se limita al abono orgánico, sino que se extiende a la generación de energía, fertilizantes especializados y otros productos con valor comercial.
Javier Darío Hoyos, director del programa de Ingeniería Agroindustrial de la Universidad Agraria, explicó que, mediante tratamientos tecnológicos, el estiércol puede producir gas metano para generar energía y subproductos destinados a mercados específicos, lo que representa una nueva fuente de ingresos para el sector rural.
De acuerdo con expertos, el estiércol procesado en Colombia se comercializa entre 10.000 y 50.000 pesos por bulto. En fincas de gran tamaño, la implementación de biodigestores puede significar ahorros anuales de entre 50 y 75 dólares por vaca, además de ingresos adicionales por la venta de fertilizantes o energía.
Alberto Uribe, especialista en gestión de residuos de la Escuela Colombiana de Ingeniería, señaló que el aprovechamiento del biogás permite reducir significativamente los gastos en combustibles, mejorando la sostenibilidad económica de las explotaciones agropecuarias.
Por su parte, Nicolás Albarracín, coordinador del programa de agronegocios del Politécnico Grancolombiano, destacó que el acompañamiento técnico es clave para aplicar correctamente estos procesos y garantizar resultados eficientes y seguros.
Este nuevo enfoque posiciona al estiércol como un aliado estratégico para la sostenibilidad del agro, al tiempo que impulsa la economía circular en el campo colombiano.
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